La mitad de los perros y gatos europeos tienen problemas de sobrepeso.
En los últimos años han comenzado a detectarse en los animales de compañía -perros y gatos principalmente-, problemas de obesidad muy similares a los que se dan en las personas. Un reciente estudio de la compañía de nutrición animal Hill´s Pet Nutrition asegura que el 76% de los propietarios están convencidos de que el peso de sus animales es normal, pese a que el 50% de los canes y felinos europeos tienen sobrepeso.
La obesidad afecta sobre todo a perros y gatos. Los problemas de nutrición de cobayas, conejos o hámsteres suelen ser otros y las aves saben administrarse el pienso a lo largo de la jornada sin caer en la glotonería, explica Marcos Makowski, veterinario del Centro de la Asociación Nacional de Amigos de los Animales (ANAA).
Existen tablas orientativas sobre los pesos ideales de las diferentes especies y razas de animales de compañía, pero, al igual que en las personas, son sumamente variables y han de tener en cuenta, al menos, el sexo y edad del ejemplar. La obesidad, generalmente, está causada por una abundante ingestión de calorías frente a un bajo consumo energético, fruto de cierta falta de ejercicio. La gordura se manifiesta como un exceso de grasa que se acumula en el tejido adiposo.
Para valorar si una mascota tiene la constitución corporal adecuada el propietario debe observar su silueta y seguir los siguientes pasos:
Se debe poder palpar su cintura, justo detrás de las costillas.
Cuando existe un problema de sobrepeso, el abdomen pierde firmeza, la cintura del animal suele ser difícil de palpar y lo mismo sucede con las costillas. En los animales obesos el abdomen aparece normalmente distendido, se pueden tentar cúmulos de grasa y es imposible encontrar la cintura y buena parte de las costillas.
El sobrepeso es el paso anterior a la obesidad y ésta puede afectar considerablemente a la salud de los animales, llegando incluso a mermar su esperanza de vida.
Puede ocurrir que el animal obeso padezca algún tipo de enfermedad endocrina que favorezca el aumento de peso, la más común es el hipotiroidismo. Además, los machos castrados y las hembras tienden, en mayor medida, a padecer obesidad. Los labrador retriever, Cocker spaniel y los Dachshunds o perros salchicha son algunas de las razas de perros más propensas a engordar.
Pero, según Makowski, la obesidad en los animales de compañía depende sobre todo de la combinación de tres factores:
La propensión fisiológica o de carácter del ejemplar: el ejemplo más llamativo lo constituye el perro labrador, que pertenece a una raza “insaciable” a la hora de comer y además es muy tranquila, mostrando pocos deseos de moverse.
El perfil del propietario: este factor tiene su lógica, si una persona mayor vive sola, lleva una vida tranquila y posee un animal, éste tendrá una existencia igual de apacible. Si su fiel amigo es un gato persa que posee un carácter muy sedentario y le encanta comer, será muy probable que su peso ideal se vea superado por muchos kilos.
El tipo de vida: no es lo mismo un “perro de piso” que el guardián de una finca, ni hace el mismo ejercicio un animal cuyos propietarios son una pareja joven, que sale a menudo a pasear, que el que realiza una mascota que acompaña a una persona mayor.
Obesidad y salud de nuestras mascotas
Lo mismo que en las personas, la obesidad puede tener muchos efectos negativos en la salud de nuestros fieles compañeros. Es un tópico erróneo pensar que un animal gordito es un animal feliz. Está demostrado que la obesidad puede causar problemas en las articulaciones, artritis, artrosis, dificultades respiratorias y enfermedades cardiovasculares e incluso diabetes a los animales domésticos, además de reducir su capacidad de resistencia a las infecciones. Por ello es muy importante garantizar a las mascotas una alimentación sana y equilibrada.
La escasa concienciación sobre la importancia de una buena dieta y las consecuencias de la obesidad animal es la culpable de que los dueños de perros y gatos con exceso de peso no recurran al veterinario que es, según los propios fabricantes de alimentos para animales, quien mejor les puede ayudar a resolver el problema.
El exceso de peso puede causar molestias músculo esqueléticas que originan problemas de movilidad y la vida sedentaria es uno de los factores de riesgo de la obesidad. “El problema se convierte en una pescadilla que se muerde la cola”, comenta el veterinario del Centro ANAA. Cuando un especialista se encuentra, por ejemplo, con un caso de displasia de cadera (inactividad articular) en un ejemplar joven, algo relativamente habitual, según Makowski, no le queda más remedio que “meterle mucho miedo al propietario” para obligarle a racionar la comida del animal afectado. A algunos de los dueños les será difícil seguir sus consejos, piensan que no soportarán la idea de privar a sus “pequeños” de ciertos caprichos. Sin embargo, el régimen alimenticio contribuirá a mejorar su calidad de vida y a prolongar su longevidad.
Nuestra mascota a régimen bajo supervisión veterinaria
Para todo tipo de mascotas es recomendable tener un veterinario “de cabecera” que, junto con su dueño, se encargue de velar por su salud. El especialista aconsejará las vacunas pertinentes, aplicará los tratamientos necesarios y se ocupará de hacer un chequeo periódico al animal.
El chequeo habitual incluye un control de peso. Si el especialista considera conveniente que el animal pierda peso debido a un problema concreto o como medida preventiva, ayudará al propietario a establecer una alimentación controlada.
Veamos algunos de los consejos que los expertos en alimentación de Hill´s Pet Nutrition aportan para que adelgace un animal de compañía:
Si no puede palpar las costillas de su perro o gato, llévelo a su veterinario. Este le pesará, evaluará su estado corporal y de salud, y analizará la conveniencia de llevar a cabo un programa de reducción de peso, siempre siguiendo sus instrucciones. No intente llevar a cabo un programa de reducción de peso de un animal sin supervisión veterinaria. Al igual que en las personas, la pérdida de peso debe ser siempre progresiva y gradual. Hay tener paciencia y establecer objetivos realistas. Como orientación, si un animal sobrepasa en un 25% su peso ideal, tardaría aproximadamente tres meses en recuperar su peso adecuado.
Si tiene otros animales en casa, no los alimente todos al mismo tiempo a no ser que estén vigilados, ya que el animal en proceso de adelgazamiento podría comerse la ración de los demás.
El ejercicio es importante para perder peso de manera eficaz. Elabore con su veterinario un programa de ejercicio adecuado para su animal de compañía. Dependiendo del animal, a veces conviene empezar despacio e incrementar el ritmo de forma gradual. Haga del ejercicio un juego. Saque a pasear a su perro y anímele a que juegue. Si es un gato, sepa que les encanta perseguir muñecos. Con ello conseguirá que haga ejercicio.
Pese a su animal cada 2 semanas durante el proceso de adelgazamiento para controlar su pérdida de peso. Mantenga informado de la evolución a su veterinario. Una buena idea es realizar un gráfico en el que anotar sus progresos. Preste atención especial a su animal de compañía durante el periodo de adelgazamiento. Asegúrese de que nadie le dé ninguna comida adicional al perro o al gato que esté siguiendo un programa de adelgazamiento. Igualmente, asegúrese de que el animal no tenga acceso a otras comidas. Si le surge cualquier duda, consulte siempre al veterinario.
Ante el dilema de ofrecer a su mascota comida casera o un preparado alimenticio de fábrica (seco o húmedo), los veterinarios aseguran que ambas opciones tienen la misma base: pasta o arroz y carne. Sin embargo, cuando es necesario controlar las cantidades, creen que es más fácil hacerlo con los alimentos comprados, que también son más recomendables por su acción contra el sarro, es decir, para la limpieza dental de la mascota. Los productos “light” (con más fibra y menos calorías), que ya suponen en torno al 10% de los piensos animales comercializados, son de gran ayuda cuando se trata de reducir o mantener el peso.
Los cachorros deben realizar tres comidas diarias y los perros adultos dos. Es aconsejable retirarles el plato a la media hora de haber empezado a comer. En el caso de los gatos es más complicado racionarles la comida, ya que les gusta que siempre esté disponible en el plato. Tanto para los propietarios de perros como para los de gatos hay que dejar claro que cuando “lloran” pidiendo comida, por muy insistentemente que lo hagan, no significa que la necesiten. En cuanto al consumo de ciertos caprichos “entre horas”, es necesario subrayar que para un perro o un gato comer una galleta equivale a la ingesta de un paquete entero de galletas para una persona.
El problema en cifras
El estudio realizado por Hill´s Pet Nutrition mediante encuestas por toda Europa presenta un panorama preocupante del que España no puede retraerse, aseguran fuentes de la compañía:
La conclusión de este estudio es que los dueños europeos de mascotas están dejando de lado algo tan importante como el deporte. Los perros de ciudad, por poner un ejemplo, prácticamente se limitan a caminar y tumbarse en el sofá. En este sentido, el director administrativo de la Real Sociedad Canina de España (RSCE), Eduardo de la Parra, afirma que “no debemos olvidar que tener un animal comporta una responsabilidad para con sus necesidades de desarrollo, tanto físicas como afectivas”.
En todos los casos le recomendamos consultar con su médico, terapeuta u otro profesional de la salud competente. La información contenida en este articulo tiene una función meramente informativa.
Fuente: EnBuenasManos.com
La mayoría de los gatos viven en casa, no realizan esfuerzo físico regular ni se ven sometidos a condiciones ambientales extremas. Además a diferencia del perro, difieren muy poco en tamaño y conformación corporal, oscilando la media entre un peso de 3 y 6 kg. En estas condiciones, se ha calculado que la mayoría de los gatos necesitan unas 60 kcal de energía metabolizable (EM) por kg. de peso al día mientras que en el caso de gatos más activos, que puedan salir al exterior o estén en condiciones de estrés, sus necesidades oscilan entre 70 y 90 kcal de EM por kg de peso y día. (tabla 1)
Recordar brevemente que la energía metabolizable es la energía obtenida del alimento tras las pérdidas de energía por heces y orina.
Un gran porcentaje de gatos es capaz de regular su ingesta en función de sus necesidades nutritivas y del contenido energético del alimento de forma que mantienen su condición corporal ideal a pesar de la presencia continua de alimento apetitoso a su disposición. En cambio muchos otros gatos se muestran incapaces de mantener su peso llegando a ser obesos con pesos que oscilan entre los 7 y hasta los 17 kg. En este grupo, la alimentación ad libitum con productos que presenten más de un 20% de grasas en su composición favorecerá la aparición de obesidad.
Ante un gato obeso es necesario adoptar un plan de adelgazamiento en el que fijaremos un peso óptimo a alcanzar y administraremos únicamente el 50% o el 60% de las calorías diarias necesarias para ese peso. El empleo de dietas con mayor contenido en fibra es muy beneficioso al promover la motilidad intestinal y disminuir la digestibilidad del resto de los nutrientes.
Por desgracia, nos encontramos muchas veces que el único control de la dieta es insuficiente para controlar la obesidad felina por lo que será necesaria la colaboración del propietario para que su gato tenga una mayor actividad física diaria, asunto realmente complicado.
El aminoácido más importante en la dieta del gato es la Arginina: al intervenir en la síntesis de urea, que permite le eliminación de desechos nitrogenados, su deficiencia implica que éstos se acumulen en sangre en forma de amoniaco, conduciendo a la muerte del gato en pocas horas.
Esto explica la adaptación del gato a un régimen estrictamente carnívoro donde las cantidades de arginina son muy superiores a sus necesidades. El perro en cambio tiene menores necesidades y es menos sensible a su deficiencia.
La taurina es utilizada por el gato para formar sales biliares mediante un proceso de conjugación. A diferencia del perro, el gato no puede sintetizar cantidades suficientes a partir de aminoácidos azufrados. Cuando la taurina es deficiente, utiliza la glicina en su lugar pero el cambio no es eficiente, y tras meses de su deficiencia aparecen diversos cuadros como la cardiomiopatía dilatada, alteraciones de la retina y sordera en gatitos además de dificultades en la reproducción. La taurina está presente casi exclusivamente en tejidos animales.
Con respecto a los ac. grasos esenciales, en el perro y mayoría de los mamíferos a partir del ac. linoleico y ac. linolenico se pueden sintetizar otros compuestos de cadena más larga, pero el gato tiene una capacidad muy limitada en esta conversión por lo que requiere de un aporte en la ración de ac. araquidónico, presente en tejidos animales. La deficiencia en ac. araquidónico ocasiona alteraciones en la coagulación, alteraciones reproductivas, caída del pelo y alteraciones cutáneas.
Con respecto a las necesidades en hidratos de carbono, estudios realizados confirman que pueden mantenerse con dietas que no aporten hidratos de carbono si las proteínas y las grasas están en concentración suficiente para cubrir sus necesidades de glucosa. Vemos en las composiciones de los piensos que dispensamos, la presencia de almidón. El que aparece con más frecuencia es el almidón de maiz ya que es el más digestible para el gato. Su digestibilidad es mucho menor que en el perro por la menor actividad de la enzima amilasa en el intestino de ahí que cambios en las dietas que presenten variaciones en la composición de almidón presenten problemas digestivos inicialmente.
La Lactosa tiene una tolerancia muy diversa debido a las grandes variaciones en la actividad y la presencia de la enzima lactasa en el intestino.
Con respecto al Magnesio, debe ser limitado a un aporte entre un 0.1% y un 0.04% de la materia seca, debido al papel en la formación de cálculos de fosfato amónico-magnésico.
Deben poder palparse las costillas del gato. Si se mira desde arriba, la cintura debe ser ligeramente evidente entre la caja torácica y la cadera. La curvatura abdominal también debe ser ligeramente evidente.
Fuente: Iams.com